Lo inexplicable
Era una noche como siempre cuando me algo muy extraño ocurrió. Mis padres estaban en una cena del trabajo y yo decidí quedarme en casa.
Yo estaba viendo televisión, usualmente, cuando de repente escuche un ruido en el cuarto de mis padres. A mi se me hizo raro porque mi cuarto esta muy retirado del cuarto de mis padres como para poder oírlo hasta mi cuarto. Así que fui a ver lo que estaba pasando, pero todo estaba tal como mis padres lo habrían dejado y no había nadie.
Yo solo pensé que habría sido mi imaginación pero se me hizo raro que el ruido viniera desde el cuarto de mis padres, ya que todo estaba igual como ellos lo habrían dejado.
Cheque afuera para estar seguro de que el ruido no habría venido de afuera, pero todo estaba oscuro, encendí la luz del patio, y pues todo estaba igual. Era el único en casa.
Mejor me metí y pensé en contarle lo que me habría sucedido a mi novia pero para mi suerte, mi celular no prendía. Dije “¡Ahora si Dios Mío, que quieres,… tienes toda mi atención”! Conecte mi celular a la conexión pero todavía no prendía, dije ¿para que estoy batallando, habla por el teléfono de la casa, ay que pendejo estoy? Así que levante el teléfono pero tampoco funcionaba.
De repente se escuchó el mismo sonido pero ahora en el cuarto mío. Fui y cheque pero todo seguía igual, me dije a mi mismo Paúl, solo estas asustado, son tus nervios nada más. Me relajé, tome un poco de ron, y me fui a dormir.
A media noche unas voces me levantaron. No las entendía sola mente la parte en que parecían decir mi nombre en otro lenguaje como en Latín o en Griego. Lentamente en pánico encendí la luz de mi cuarto pero mis padres todavía no regresaban. ¡Seguía estando solo! Las voces continuaban pero sentía como que me atraían a la ventana. Me acerqué a la ventana y miré alrededor. Mas me asusté cuando vi algo, no se, era como una sombra en el árbol afuera.
Yo pensé que solamente era yo o que mi vista ya estaba agotada, pero me dije a mi mismo, sal y enfrenta a tus temores. Me armé de valor y salí fuera. No se en ese momento en que estaba pensando pero cuando llegué ahí ya no había nada. Y de repente me sentí mareado y perdí el conocimiento.
Al día siguiente amanecí en el hospital con signos irreconocibles en mí. Yo aterrorizado pregunté que me habría pasado, que porqué yo esta así. Mis padres dijeron que ellos me habrían encontrado junto al árbol con los ojos blancos ya con todos esos signos en mi piel.
De inmediato mis padres se mudaron de esa casa y dejaron todo como esta como cuando la compraron.
Hasta este día, lo único que se es que los signos que encontraron en mi se llaman malacab, un tipo de lenguaje de brujas. Autor: NottyBoy14
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Alguna vez, en la familia de Lorena ya había ocurrido que a sus hermanas les habían acariciado el pelo, la espalda o incluso empujado... La noche en que le ocurrió a Lorena este breve episodio dormía sola. Compartía habitación con su hermana pequeña, pero ella no estaba.
Se abrazó a la almohada, dejándose llevar por el sueño estirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba agarrada por su brazo izquierdo, y allí permació todo el tiempo.
Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió:
Un golpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis la despertó de golpe. Casi se levantó pero no lo hizo, tan solo permaneció quieta mirando a su alrededor y analizándolo todo: la almohada no había sido,seguía abrazada a su izquierda... estaba sola, nadie había tenido tiempo de entrar, pegarle y luego salir...
Pensó y recordó otro episodio, cuando un fin de semana se había marchado con unos amigos a celebrar un weekend en una casa de Icona en mitad de una montaña de Ayora. Todos iban a ponerse hasta arriba de tripis, pero ella no lo hizo. Tenía el suyo, pero no lo tomó, simplemente lo guardó.
La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía -un amplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón de matrimonio y una litera de madera-, y el salón, donde se pensaban correr la juerga.
Menos una pareja que se marchó a la habitación, el resto permaneció enel salón tomando tripis, fumando porros y bebiendo alcohol. La fiestano acabaría hasta el día siguiente. Lorena, por algún extraño motivo,no hizo nada de eso, y decidió irse a dormir.
No era cómodotumbarse allí con aquella pareja que -si bien no estaban haciendo nada-sí buscarían algo de intimidad, pero por algún motivo que ni ellasabía, Lorena decidió tumbarse en una esquina de la litera, con elcuerpo pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección hacia sucabeza, sin apenas un sólo hueco por el que alguien pudiera hacer loque hizo: tocarle el pecho.
No recordaba si era el izquierdo oel derecho cuando me lo contó, pero sí recordaba la sensación de pánicoque sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no habíaespacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña.
También enaquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar cómoabría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizó la situación. Lapareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más.
Su determinación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufriralucinaciones, al menos que sea con un tripi en el cuerpo.Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Se comió su tripi, bebió alcohol y se rió con el resto de su grupo.
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Nunca debes ponerte frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de Verónica. Sé que quizás hayas oído esta historia...Quizás pienses que es mentira y no me creas...está bien, no pasa nada, pero por favor NO TE BURLES DE ELLA ya que puede caer sobre ti una maldición terrible.
Veronica era una chica de 14 años que haciendo espiritismo en una casa abandonada no siguió las reglas de los fantasmas, se burló durante toda la invocación y una silla que había en la habitación cobró vida y la golpeó mortalmente en la cabeza. Pero la venganza de los espíritus no acabó aquí: Verónica aun no descansa en paz. Su espíritu está condenado eternamente y ahora es ella la que quiere vengarse de todo aquel que no sabe respetar el Mas Allá.
María era una chica que conoció la leyenda en su universidad. Ella era mayorcita para creer en esas estupideces, pensaba ella y se reía. Sus amigos la picaron, ya que si no tan valiente que era no tendría problemas en hacerlo. Fue a un baño, acompañada de una compañera y lo hizo. No pasó nada y el grupo, entre risas, lo olvidó enseguida.
Pero María no pudo olvidarlo. Al hacerlo sintió un escalofrío indesscriptible...y su pesadilla comenzó esa misma noche. Tumbada en la cama, despertó por un sonido raro. Era un susurro indescifrable que oía cerca de la nuca. Además sentía como si alguien respirara en su cuello. Asustada, se levantó y encendió la luz. Nada había a su lado. Pero no pudo dormir en toda la noche.
Al día siguiente, no se atrevió a contárselo a nadie de la universidad aunque aún seguía aterrorizada por lo que le había sucedido la noche anterior. En mitad de la clase tuvo que salir al servicio. Cuando entró al baño, hacía mucho frío y una capa de vaho cubría el espejo. María lo limpió con la mano y vió horrorizada que tras ella había una chica con una expresión de odio y sangre en la cabeza. Cuando se volvió a mirar, ya no había nadie. Rió nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginación, los nervios y el cansancio. Sin embargo, al volverse hacia el espejo vió algo que la dejo blanca. En el vaho había frase escrita: "No debiste invitarme a volver".
María no pudo soportarlo. Encerrada en un manicomio, sólo decía que el fantasma de Verónica la seguía atormentando. No pudo soportarlo y acabó suicidándose.
Yo lo pensaría dos veces antes de meterme con el Más Allá.
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¡Me encanta el verano! Siempre voy al pueblo de mi padre y me junto con otros chavales que tampoco viven allí pero que vuelven todos los años. Pasamos los días en la piscina y las noches bebiendo y riendo. Solemos estar bebiendo y fumando todos los amigos en un claro que hay en un pinar cerca del pueblo. Mi padre me dice que no entremos allí..que no es un sitio adecuado para estar de noche...pero chulísimo, se está muy agusto, y además nunca hay nadie. No entiendía porque me daba esa advertencia hasta que una noche sucedió algo que nunca podré olvidar.
Estabamos allí de risas y hablando de nuestras cosas hasta que en un momento de la noche una amiga, Silvia, empezó a ponerse blanca. Gritaba temblando que en la oscuridad, entre los pinos, había alguién o algo...estaba quieto mirándola muy fijamente...Todos comenzamos a reir bromeando y le dijimos que dejara de beber. Ella no salía de su temor...ya no veía la figura pero estaba segura que no se la había imaginado. Varios nos ofrecimos a ir hasta el sitio para que se convenciera de que no había nada ni nadie.
Tras la comprobación a Silvia se le pasó el susto. Todos seguimos riendo y charlando cuando esta vez fui yo el que se sentía observado por alguién. Esa hombre...pálido mirándome fijamente...¡¡ERA VERDAD!!. Me entró tal desesperación que comencé a gritar. Silvia lo volvió a ver y también gritaba. Nadie entendía nada pero nos pedían que parasemos...la broma se estaba haciendo pesada. Nosotros insistíamos: "no es una broma. ¿Acáso no le veís?" Nadie le veía...había vuelto a desvanecerse.
Algunos fueron a mirar otra vez...¡nada! Seguimos allí pero yo ya no estaba nada agusto...de repente Raúl gritó un fuerte "Dios, ¿Qué es eso?" de una forma agónica, se levantó y empezó a correr hacía el pueblo...todos le imitamos. No tuve tiempo de girarme y mirar, pero sé lo que vio. Esa figura de mirada pálida penetrándote...
Nunca más volvimos allí...nadie de nosotros se ha atrevido nunca a comentarlo...pero estoy seguro que no somos los únicos que lo hemos visto. Ya sé porque mi padre me decía que no entraramos allí...y porque nunca me decía la razón. Él, al igual que yo, no quiere nombrarlo nunca más. |